…en la escuela necesitamos integrar los valores…

La disciplina y el orden

La disciplina y el orden como bases fundamentales

Desarrollar en forma apropiada algunas actividades implica equilibrar bases sólidas. Acordar y resguardar un ambiente propicio es, sin dudas, nuestra primera tarea, es la única forma de hacer llegar todo eso que queremos dar y que tienen que aprender nuestros alumnos.

CAQVKLIX Así protegemos nuestro mensaje, que dista de ser solo palabras para convertirse en un conjunto de gestos y actitudes transmitidas. Cautivar la atención de una clase deja de manifiesto todo ese interés y concentra la actividad cognitiva, no importa cual sea el tema, ni la materia, es inherente al ser humano la necesidad de aprehensión del conocimiento. Es crear clima donde dar a probar permitiendo que los chicos saboreen el aprendizaje, y logren tomar conciencia del valor que tiene aprender y acceder al conocimiento.

No dejo de ser realista y por ponerlo un poco en broma, a veces parece que fuera necesario hacer magia, lograr una clase ordenada no es fácil, demanda una cantidad de energía increíble. Y siendo tantos en una escuela, seguimos estando un poco de paso cada uno de nosotros, lo que crea cierta acefalía de conducta.

Demasiado seguido fallan dos temas fundamentales que necesitan atención especial: la disciplina y el orden. Existe una clara necesidad de aclarar y reforzar límites de antemano y dejar ver sin lugar a dudas cuáles son las consecuencias de determinados actos y actitudes y cumplirlas.

balanza de la justiciaSabemos que en el reglamento muchas clases de comportamiento tienen una sanción que casi nunca se aplica. Seguramente escuchamos muchas veces decir a los alumnos: “si total no pasa nada” y suelen tener razón.

Si ellos necesitan creer en nosotros, debemos cumplir con lo que está estipulado de antemano, de lo contrario perdemos no solo autoridad y credibilidad sino la oportunidad de ayudarlos a cambiar y mejorar.

Llamarlos a la reflexión en lugar de sancionarlos es muy bueno cuando logran concientizar porqué alguna actitud es incorrecta; pero cuando no lo logran, cuando no entienden y repiten lo mismo una y otra vez, la conclusión que sacan de ir contra las reglas es “total no pasa nada, entonces, no importa mucho”.

Así molestar, insultar, golpear, romper e incluso robar, no tienen reales consecuencias para quien las provoca. Cuestión que le dificulta enormemente la posibilidad de cambiar.

No se trata de no necesitar la disculpa o el perdón, ambas son liberadores para cualquiera y pueden ser el punto de partida de un cambio profundo y verdadero cuando es honesto.

El tema es no negociar la disculpa, que no tenga sin querer la finalidad de reforzar malos hábitos por ser solamente el intento de evitar una sanción.

Así a la hora de lograr una convivencia que propicie una relación sana entre pares, docentes y demás personal dentro del ámbito escolar, es necesario  integrar un reglamento  vivo, hay que darle vigencia y validez y asumir la responsabilidad de cumplirlo y hacerlo cumplir. Y así como es dentro de la escuela hoy para un adolescente serán las normas de convivencia sociales en la vida adulta.

La palabra disciplina puntualmente nos da una definición como ésta: doctrina, especialmente de la moral // observancia de las leyes y ordenamientos de una profesión o institución.

Y de la palabra moral obtenemos esta otra definición: relativo a la ciencia del bien // no apreciable por los sentidos, sino por el entendimiento // ciencia que trata del bien o de la malicia de las acciones humanas // conjunto de facultades del espíritu.

Particularmente me parecen dos definiciones maravillosas, sobre todo la segunda, porque implica un profundo contenido de base, no atendiendo solamente a la norma, a la regla vacía, sino que integrando un conjunto de aspectos que tienden a definir una línea moral. En la misma se convoca al entendimiento, a la racionalidad, a la diferencia entre lo que es bueno y lo que no lo es. Invitando a la natural percepción de la cualidad de nuestras acciones, a través de las más elevadas facultades propias del ser humano.

La disciplina y el orden nos señalan todos los aspectos que deben hacer de la escuela un lugar seguro y armónico donde puedan desarrollar los alumnos sus mejores capacidades y habilidades. No  tiene como objetivo beneficiar a los profesores o maestros, sino crear un ambiente propicio para el crecimiento de los alumnos, eso es lo que necesitan comprender nuestros chicos.

No deleguemos sin querer la autoridad en los alumnos, otorgando tiempo de clases escasamente aprovechado. Es inevitable que prueben hasta dónde se les permite, no deja de ser parte de su propio aprendizaje, y desgraciadamente no solemos contar con el apoyo necesario del hogar (tema aparte, que me deja sin palabras). Es agotadora tarea extra, pero cada profe encuentra cuál es su mejor herramienta, su llave maestra.

manos juntas 2Para asegurar la aprehensión del conocimiento, de los valores que se promueven, de practicar una convivencia sana y respetuosa que se proyecte en la vida adulta, tenemos que trabajar perseverantemente en la forma en la que convivimos en el aula y la escuela en general. Sin ningún temor de ser completamente firmes e intransigentes en todo aquello que sabemos a conciencia malogra la convivencia. Además de promover e incentivar las buenas actitudes, enseñar a reconocer y disfrutar los buenos momentos y las horas positivamente invertidas. Sin dudas que es trabajo para nosotros de minuto a minuto, pero es absolutamente necesario pautar y sostener una metodología de trabajo que muestre conveniencia, claridad, firmeza.