…en la escuela necesitamos integrar los valores…

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Promover la paz es lo opuesto a promover la violencia. La escuela dentro de la sociedad

Ciertamente la valoración del título es un poco obvia, sin embargo delinea un concepto que es fundamental considerar a la hora de proponer cambios. Un poco en las vísperas de comenzar un nuevo ciclo en la escuela y preparar proyectos institucionales nuevos, entendemos que mucho más que una variedad de contenidos curriculares necesitan una forma de contención, una forma de resolución de todo lo que la nueva sociedad lleva a la escuela. Sin poner aún un pié en el aula, sabemos que es lo que más nos preocupa y nos agota: las nuevas formas de violencia que transgreden todos los espacios.

Comenzamos a ver que más allá del lugar que ocupe, la calle, la escuela, un deporte, el hogar, la política, la sociedad toda…esta violencia sólo está buscando una excusa y un medio para manifestarse. Es este el punto que se va volviendo fundamental. La violencia aprendida, aprehendida y naturalizada, desafortunadamente se volvió común. El basta de violencia NO SE VE, todos los días la cantidad de información que se recibe al respecto, la crudeza con la que se expone y se analiza, logran que se naturalice lo que debiera evitarse. Tomamos la postura de observar pasmados, y a veces repetir y repetir lo mismo, en lugar de sancionar, promover y proveer elementos que puedan generar otras cosas. Casi sin darnos cuenta estamos permitiendo que suceda todo lo que repudiamos. Cuántas veces luego de escuchar terribles manifestaciones de violencia escolar nos decimos entre colegas “Basta de difundirlo que los chicos lo copian”… Sabemos que la violencia también se aprende, y que la violencia genera más violencia, sin querer…así se promueve, no se evita, se disemina, es como sembrar semillas por doquier de cosas que son inaceptables.

Podría pensarse “ocultar la violencia no la resuelve”, ciertamente; pero exponerla y esparcirla como moneda corriente mucho menos…No estoy cuestionando exponer lo que acontece, aunque sí las formas, sí la cantidad de veces que se escucha y se repite. Los análisis que se dedican y todo lo que se omite en cuanto a lo que sí esta bien y es bueno, lo que necesitamos escuchar para crecer y progresar, para desandar esa violencia.

Así del lado opuesto, nos falta lo otro, nos faltan las palabras de paz, palabras y acciones que generen un medio pacífico, de una coexistencia respetuosa, que contemple lo más amable de la propia humanidad y la del prójimo. Alimentar la cotidianeidad de ideas precisas en cuanto a las cosas buenas, infunde un cambio de por sí. Es imprescindible generar desde los pensamientos, las palabras y las ideas, las acciones y los proyectos una convivencia en paz.

Uno de los grandes emisores de pensamientos y novedades son los medios de comunicación, donde lo escuchamos absolutamente todo, una, dos o veinte veces en el día escuchamos lo mismo, pincelados con imágenes (a veces indescriptibles e intolerables) y desde distintas ópticas. Todo pasa en un día, casi todo lo que vemos genera y naturaliza toda esa violencia de la que tratamos de desvincularnos. En lo personal, me gustan los análisis respecto de cuanto acontece cuando son inteligentes y promueven el acuerdo, el trabajo, la educación y el bienestar de la sociedad desde las convicciones sanas. Hay mucho que elaborar al respecto, y en este punto todos somos parte. Pero debiéramos dejar de ser espectadores, ciertamente cada uno aporta su granito de arena cada día.

Sentarse a ver como suceden las cosas y decir “eso está muy mal”, no vale de nada. Es hasta peligroso e inhumano, cada uno debe calzar a su hora en el lugar donde mejor se desempeñe y trabajar por lo que vale. Por lo que SI queremos. El tiempo de pensar y hacer…¿Dónde lo dejamos si no es así…? Aclarar las reglas de antemano es perfecto, pero traslado el concepto a la escuela. Aquí también todo sucede, y como en un abanico se abren todas las gamas de pensamiento, también se distienden sin prejuicios las formas nuevas que no queremos para los chicos. Pero ¿De qué vale que repita “No hagan esto” “No hagan lo otro” “No hagan aquello”, sin proponer jamás lo que sí…? ¿Qué es lo único en lo que pensarán a pesar de que pedí que NO lo hicieran? Tener una caja llena de todo lo que no se debe pero una vacía de lo que sería genial…

Por esto mismo es importante insistir en todo que sí queremos ver, sobre las ideas que nos gustan, sobre la convivencia que sí queremos. Hablar de los valores de manera positiva y llevarlos a la acción engendra bienestar hoy y lo proyecta al mañana. Una idea genial lleva a la otra, lo bueno también se contagia, y se aprende. Vivirlo…palparlo es fundamental…

Una de las mejores tendencias es ponerlos a los alumnos a proponer ideas al respecto, a generar proyectos y normas de paz, a que manifiesten sus propios gustos de convivencia desde la reconciliación. Es mucho lo que se pierde cuando no hay capacidad de integrar, de proponer.

Es hora de intentar cosas nuevas, y trabajar desde la vereda de lo que queremos como sociedad, claramente la escuela lo necesita y nosotros cada uno desde la propia humanidad también. Quizás así logremos enriquecer eso que necesitamos promover como educadores, una sociedad que logre vivir en paz.