…en la escuela necesitamos integrar los valores…

Argentina

Si hay un valor para apreciar, porque dice mucho sobre quien se es, es el respeto y el amor por la tierra que lo recibe a uno al nacer, por el lugar en el que ni más, ni menos… vive cada quien su existencia. Soy argentina, amo mucho este lugar, creo simplemente que es hermoso. Al igual que espero que cada uno desde los distintos países hermanos, tengan el mismo sentimiento y parecer respecto de los suyos.

Creo que coincidiremos al afirmar que pocos valores se pueden desarrollar en un lugar en el que no hay respeto por las propias raíces, por la propia gente, por la propia cultura, por el destino común que une a las personas que comparten el suelo, mucho más allá de que todos pisemos la misma Tierra…

El mismo respeto y cariño al que me refiero, me animan a tomar una posición respecto de lo que hoy se exhibe en mi país. Recuerdo muy bien que cuando comencé a compartir reflexiones a través de este pequeñísimo espacio, mencioné la “lenta decadencia a la que parece que estuviéramos obligados a acostumbrarnos” ha pasado un tiempo y necesito corregirme, para ser precisa, dejó de ser lenta para transformarse en veloz, aunque persevera la insistencia de obligarnos a acostumbrarnos. A suerte y verdad, Argentina se ha convertido en un sinnúmero de controversias, de acefalía, de decadencia, y muy vestida de los colores nacionales que me han tocado, le atribuyo sin dudas el camino penoso que ha tomado a un gobierno que va por todo, atropellando día a día la verdad, llevándose por delante cuanto obstáculo encuentra si es en contra de satisfacer caprichos, en una carrera torpe y corrupta por donde se vea. Lo que sucede aquí en muchos sentidos ya no sólo es ilegal, sino inhumano. El poder y los intereses han quitado cualquier capacidad de encontrar salud en la jerarquía, en la justicia, en las instituciones o en la vida de los todos los millones que habitamos el país. Una dirigencia que enferma de odios y carencias a su gente hace mucho daño, una dirigencia que no escucha ni mira la realidad, es un castigo para todos.

Me considero muy apolítica, no es un descargo egoísta volcar mi desilusión en estas líneas, es la preocupación por lo que se ve, por lo que viene. Tampoco es ser alarmista, ni exagerada, las cosas se han puesto simple y sencillamente muy difíciles por aquí. Muchas veces apelo a las explicaciones de los que saben, de los que entienden más, buscando entender el porqué de tantas cosas, y cuáles son las mejores maneras de cambiar y mejorar lo que se ve. No hay vuelta que lo que más preocupa es siempre lo mismo, lo que vendrá luego…es absolutamente matemático. Y volviendo a los orígenes del blog, si hay algo que ha crecido exponencialmente en este tiempo es la facilidad con que los chicos venden o consumen drogas y/o carecen de los recursos necesarios para estar bien alimentados (hágase la equivalencia correspondiente respecto del material de estudios).

También es preocupante la cantidad de alumnos que abandonan o nunca llegan a la escuela a pesar de un “Modelo inclusivo” (aunque permisivo y abusivo, lo que degenera sin mucho esfuerzo de razonamiento en una parte de lo que vemos…). Así se perfila por aquí el modelo de igualdad, un modelo que para todos y todas, como redunda permanentemente el mismo, ha traído a la puerta: Una sociedad partida al medio, que vive discutiendo una realidad a medias. Y una dirigencia que ajena total y completamente a la realidad de todos los días, sacude más problemas, más carencias, más inseguridades e incertidumbre a quienes menos las necesitan. Llegamos al punto en el que los subsidios han reemplazado al trabajo, al progreso y a la educación, otra vez invito a sacar conclusiones de un futuro cuando no se genera, cuando no se produce y cuando no se educa…e invito análogamente a pensar a título de “Cuando los subsidios son paupérrimos”.

La pincelada es breve para postear semejante título, pero invita a la reflexión, porque si bien es un cuadro grotesco, no hay más que darle la vuelta al cálculo para comprender la importancia de educar, de fortalecer a través de la enseñanza, de transmitir valores, valores vivos, de los valientes, de los que llevan la seguridad que se opone a la sumisión del que no sabe y del que no puede porque no está preparado. Desde aquí es donde necesitamos siempre estar listos, desde la fortaleza de la fe, el conocimiento y lo humano, porque sino el mayor costo terminan pagándolo los más débiles.

En esto se convierte el futuro, y el presente también, cuando saber hace la diferencia, en una gran cadena que no admite abusos, ni atropellos, ni vende sus valores, ni pierde su dignidad frente a la beneficencia mal entendida. Este es un momento muy particular para muchos países, y entiendo que le hemos dado demasiado poder a quienes en realidad no lo tienen. Ciertamente, uno debería poder defenderse del estado cuando es necesario, pero hay formas de no declinar, hay maneras de resguardar las cosas más importantes para no sacrificar nuestro cada día de hoy, y también el de mañana cuando llegue.

A nadie le gusta, lo sé, pero la adversidad fortalece, y muchas veces la adversidad llega cuando no supimos ver a tiempo, o valorar a tiempo, cosas que dejamos para después. Es tan particular el momento que hoy, todos, sea cual sea la profesión u ocupación, tenemos que educar, es un momento en el que todos y cada uno tenemos que tomar las herramientas y trabajar en serio, de verdad, mucho… más que mucho por cambiar y mejorar lo que más nos importa: la vida en un futuro muy cercano. Todos los gobiernos se apoyan en una actitud social que los respalda, y esa actitud social es el fruto de lo que la sociedad ha aprendido y dejado de aprender (más para pensar…).

Resulta muy breve también el espacio para hablar de la libertad, ni hablar de la dignidad, por unos pesos de subsidio. Si los valores no están en venta, la gente mucho menos, sin embargo se les ha vendido un plan y se les ha puesto a trabajar de silencio. Con apenas unas migas de pan y un pequeño circo han conformado a quienes nunca le han dado la oportunidad de la dignidad del trabajo. El trabajo genuino dignifica a las personas y a las familias, y también es posibilidad real de progreso. Ayudar, socorrer y solventar son obligaciones del estado, pero no con el costo de recortar el presente y el futuro.

Igual sucede con los estudiantes, hay un mensaje muy errado detrás de todo esto, y la prueba de un fracaso estrepitoso en la educación argentina, demostrada un par de meses atrás. Nos hemos quedado con pocos estudiantes en todos los niveles. Asisten muchos chicos, de hecho no hay suficiente capacidad de matrícula en relación a la cantidad de alumnos que deberían estar concurriendo a la escuela, pero son muy pocos los que estudian. Son muy permisivas las reglas, muy escasos los contenidos y una insistencia de nivelar para abajo permanente, en pos de la necesidad de aprobar “de paso” sin méritos, ni capacidad de sostener un proceso de enseñanza y aprendizaje real.

Eso no es ayudar a los chicos, eso es privarlos de la educación, ni más ni menos, se enoje quien se enoje. Y vamos señores que si lo que conmueve es la necesidad, la caridad bien entendida otorga lo urgente, lo necesario y lo que viene demás, incluida una sólida educación. Basta de correr con verdades a medias desde una dirigencia que sonríe entregando para la foto una net con una mano, mientras que con la otra se les quita la capacidad de usarla. Educar es educar, si hablamos de igualdad y necesidades, sería fantástico que todos los chicos tuvieran por empezar, una silla donde sentarse en la escuela y una pancita bien dispuesta a aprender después de un buen desayuno. Por mi parte ya no quiero más libros, ni facilidades de certificados escolares, quiero más estudiantes, y así nos los están quitando.

Respecto de muchas cosas sé que me quedo muy corta de palabras y de hechos, mencionarlo todo llevaría un espacio increíble, el país es enorme, y somos muchas personas, con necesidades diferentes. Los que más hacen, los que más trabajan, incluso los que más necesidades tienen viven en el silencio, y hay gente increíble haciendo más que mucho sin que nadie lo pida, a veces con nada o con poco lo hacen todo. Hay gente realmente maravillosa aquí, y en todas partes…

Siempre pienso que quisiera saber más cosas, para entender más, para ayudar. Sé que hay una bondad increíble en las personas que me rodean, en la familia, en el trabajo, en las aulas, y un poco más lejos también…y da mucha pena e impotencia ver cómo se priva de cosas esenciales a las personas, sin ningún miramiento, sin ninguna explicación. Casi siempre, en medio de falsedades e indiferencia de quienes dirigen este país, mal rumbo sin dudas, y al parecer ninguna intención de cambiarlo.

Decidí compartir todo esto, porque sé que queremos otra cosa para después, y para que después venga algo distinto, hay que empezar ahora. Creo que cuando algo nos hace caer, la mejor forma es hacerlo parados, y la única forma de caer parados es intentar no perder la integridad. Porque aunque los gobiernos no lo crean pasan, terminan, y nosotros quedamos…entre otras cosas, la mejor manera es poder mirarnos unos a otros a la cara, sin enfrentamientos entre la propia sociedad, es la única manera de construir, es la única manera de seguir. Para tener los gobiernos que queremos, tenemos que ser la sociedad que queremos, más sana, más reflexiva, más educada, menos oprimida y permisiva.

Revertir algunas cosas dará un trabajo increíble, supongo que no habrá problema con eso, cuando realmente lo queramos. Muchos de nosotros, y los he leído… ya sentimos vergüenza ajena por lo que pasa. Parece de cuento que en las noticias internacionales se describa la realidad mejor que aquí, donde el ánimo ridículo de callar sólo empeora las cosas, a estas alturas ya preocupa que nadie en funciones tenga el tino de poner el freno.

Eso es tan ridículo como penoso por cierto, sobre todo para los que vivimos el día con los pies en la realidad de la jornada, cuando salimos a comprar el pan, cuando queremos sentirnos seguros en viaje a la jornada laboral o a casa, cuando nos esforzamos por hacer llegar al hogar todo lo necesario… hay mucho, ni más ni menos la vida de las personas transcurre a las luces y desaciertos de quienes toman las riendas para administrar, para desarrollar, para progresar. Si no hay quien mire la realidad en todos los aspectos, no hay mucho que decir. Un gobierno de negadores seriales de la realidad no sólo es obsoleto, sino que empeora mucho las cosas. Eso no lo necesita nadie, mucho menos un país en el que urgen las necesidades básicas. Estamos lejos de tener tiempo para perder, porque no hay nada para tirar para arriba que sobre. Por el contrario, es hora de que al menos dejen el vuelto de todo lo que se han llevado y miren un poco mejor la verdad.

Por nuestra parte, cambiar es cambiar, hay muchas formas de salir. Mejorar siempre es ahora, y más que nunca aprender y crecer como país es saber unirnos, sobre todo desde los valores, desde el conocimiento y la integridad. Nosotros no estamos de paso, los que están de paso son los gobiernos, que ninguno de ellos se de el lujo de hacernos perder todo eso. Es hora de crecer, de aprender, de consensuar de manera de hacer evidente qué queremos para hoy que se refleje con todas las luces tan cerca como mañana, por sobre todas las cosas de manera de salvaguardar lo que más amamos, y ofrecer un lugar de paz y progreso para cada uno de nuestros hijos.

Me disculpo por la extensión, lejos ha sido el post más largo que compartí, pero quisiera por todos los medios que quede claro, que siempre habrá quien intenta aprovecharse de otros, pero el perjuicio será inversamente proporcional a la educación y a los valores que como personas hayamos adquirido. En esto se honra la virtud tanto individual como socialmente, cuidarnos unos a otros, educarnos unos a otros, y tener la suficiente claridad para reconocer el error y exigir cuanto humanamente o dignamente nos corresponde.

                                                                                                                                       Andrea

Anuncios

2 comentarios

  1. Daniel

    Hola Andrea, toda la razón, pienso igual, y tenemos también mucha responsabilidad por esto.
    tenemos que encontrar la forma de salir y cambiar perdiendo lo menos posible en el camino. Te envie email. saludos

    30 enero 2014 en 2:21 PM

    • andrea

      Gracias.Seguro que encontraremos formas de cambiar! Revisare mails.
      Saludos Daniel

      30 enero 2014 en 3:10 PM

Escribe aquí tus comentarios (no es necesario tu e-mail)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s