…en la escuela necesitamos integrar los valores…

¿Cambio de planes?

Cuando hablamos de educación nos referimos a un proceso complejo, un proceso que tiende entre otras cosas a guiar, a transmitir, a instruir, a desarrollar una multiplicidad de habilidades, a fortalecer las capacidades especiales y únicas de cada uno. Dentro de la educación se intenta orientar el desarrollo afectivo, cognitivo, las habilidades sociales, la creatividad, la adquisición de conocimientos y valores, todo esto en un proceso que necesita coherencia y trabajo en el presente para poder proyectarse realmente en el futuro.

Cada lugar del mundo teje una trama diferente en el sistema educativo en función del objetivo que pretende alcanzar. En algunas partes prima la excelencia y se busca que la sociedad alcance un nivel de educación respetable y promisorio para el futuro. En otras, se desdibuja con facilidad lo que la educación verdadera pretende y se educa alcanzando sólo conocimientos mínimos (a veces menos) y desarrollando escasamente habilidades y potenciales intereses que puedan resultar beneficiosos para la vida en comunidad, además de ser capaces de bosquejar un presente y un futuro conveniente.

Cuando hablamos de educación naturalmente pensamos en niños, ellos son los depositarios de nuestros posibles aciertos y de los que no lo son. Hay un costo inmenso que pagaremos nosotros y ellos si no atinamos a proveer una educación que esté a la altura de lo que decimos querer. Desde los más altos funcionarios, hasta los que pisamos el aula a diario somos responsables de lo que gestamos para hoy y para mañana. Algunos cambios no necesitan una revolución repentina para sorprender, sino el silencio, el permiso sumiso de aceptar lo que reconocemos a la primera como nefasto. Por aquí podemos ver con mucha claridad el camino que se va tomando, la facilidad con que alejamos a los chicos del conocimiento, de los valores, de lo que les corresponde desde antes de venir al mundo, de lo que fue suyo siempre y les vamos cercenando. La educación debe ser un puente que ayude a materializar todo lo que el hombre ha de ser capaz de desarrollar. ¿Es eso lo que promueve nuestra educación?

Porque cuando el sistema educativo tiende a separarse del proceso de educar todos tropezamos con problemas para que ésta cumpla su función verdadera. Inocentemente podemos pensar que no es adrede, sino síntoma del facilismo que se apodera del sistema educativo, sobre todo del sistema educativo público. Por las dudas…estamos lejos de que ahora aprender sea más fácil, por el contrario, que los chicos aprendan se hace cada vez más difícil. Las carencias poco a poco se adueñan de las escuelas, las necesidades básicas de los chicos cada vez pueden cubrirse menos. Si hay algo que ha llegado a distribuirse con destreza son las carencias económicas en los hogares y en las escuelas, y las carencias implican limitaciones de todo tipo.

En este aspecto el sistema educativo se ha adaptado a placer, tomó la palabra inclusión y nos explicó que para que esto funcione, había que obviar algunas cosas, como por ejemplo: si los chicos no saben aprueban igual, si la disciplina ofende a alguien dejémosla fuera de la escuela, si los contenidos no los alcanzan, entonces demos menos, pequeños detalles…y me vuelvo a preguntar ¿Dónde va dejando nuestro sistema educativo la educación? ¿Por qué seguimos sin sillas y mesas suficientes en las aulas? Y la que más nos preocupa ¿Por qué nadie hace nada para que tantos jovencitos no consigan alguna droga como caramelos y lleguen a la escuela en un estado que da pena? ¿Por qué la escuela, por qué un docente debe contener chicos que exponen las manías de un estado ausente? No estamos preparados para todo, y respecto de algunas cosas, hacer lo que se puede no es suficiente. Hay cosas que realmente han cambiado de manera vertiginosa, hacia donde nos llevan con palabras es el lado opuesto de donde vamos arribando con hechos. Pasaría desapercibido si el costo no fuera tan alto y tan evidente.

Entre otras cosas, cerrando los cambios (a la vanguardia en temas de educación e inclusión?) se ha modificado la forma de calificar. En fin, entiendo el problema de las calificaciones, porque sucede aún con los puestos jerárquicos y de función pública, para qué calificar con coherencia si evidentemente no hay capacidades que destacar. Entonces al problema de la calificación que demuestra insuficiencia, el sistema lo resuelve cambiando…la forma de calificar (si si, quizás esperaban que mejorara el sistema educativo, yo también, pero no…). En el lado opuesto, los que trabajamos en el aula, sabemos que los chicos deben aprobar porque han aprendido. Con números, con letras o con colores, den vueltas las escalas, empiecen donde les guste, desde el 4 ó el 40, con números primos, con múltiplos de 5, con la letra que plazca o con colores primarios si se ve bonito. Pero no educar es violar el derecho que tienen los chicos de aprender, es alejarlos de la realidad de un contexto que realmente sea capaz de adquirir conocimientos, y eso está muy, muy mal. Para que los chicos puedan forjar un presente y un futuro mejor necesitan SABER. Seguimos errando al blanco, el problema no es cómo calificarlos cuando no saben, sino cómo hacer para que aprendan. Aprobar un nivel significa estar listos para lo que sigue, entonces… ¿Qué se ofrece en lugar de lo que sigue cuando realmente no se está preparado?

La oratoria de la inclusión, es una arma de doble filo, un discurso que siembra enfrentamiento entre la sociedad, unos gritan que tienen derecho a que los incluyan y otros rescinden obligados los mismos derechos que se otorgan del otro lado. Ambos se han quedado sin educación, sin el beneficio de un presente que educa y crece de verdad, sin seguridades y con una incertidumbre que no encuentra lo único que puede construir un lugar mejor en el tiempo: la educación desde todos sus ángulos.

Todos tenemos los mismos derechos, nadie necesita ser incluido en ningún lado para gozar de ellos. Todos tenemos las mismas obligaciones, y sin dudas aquí hay una gran cuenta que no cierra…cuestión de observar y pensar un momento.

A tantos planes sociales, en serio no me alcanza el espacio para describir la cantidad de planes lanzados, más subsidios para todo, y otra vez…las carencias crecen de forma exponencial, con ella la violencia social, la falta de recursos, los problemas en lo pequeño y en lo grande. Aquí hay una falla enorme, un error semántico en la atención de una sociedad que necesita muchas cosas que no llegan. No necesitamos más planes sociales, no se puede vivir toda una existencia cambiando de planes, planes que no van a ninguna parte, que no traen soluciones verdaderas, que siguen sin incluir, muy por el contrario, hay una parte de la sociedad condenada (con suerte) a cambiar de plan, cuánto más se puede decir… ¿Cuánto se puede crecer de verdad? ¿Cuánto puede proyectar una sociedad entre la que se reparte pobreza e incertidumbre? ¿Cuánto puede proyectar una sociedad que cada vez recibe menos educación? No quisiéramos que nuestros alumnos vayan cambiando de planes en cada etapa de la vida, quisiéramos que tengan su propio plan y proyecto de vida, porque tienen libertad y conocimiento para hacerlo, y porque las posibilidades de progresar sean reales.

Hay una educación verdadera que trae prosperidad, hay una educación valiosa que transmite lo más importante, la integridad, la posibilidad de una libertad efectiva, basada en el conocimiento, en la esperanza real, fundada en la cultura del trabajo, de lo que se alcanza con esfuerzo y con alegría simplemente porque es bueno, porque es mejor.

MaestroLa educación verdadera tiene su base en un conjunto de valores que se transmiten en lo cotidiano, la solución real la tiene la coherencia al sostener una forma de transmitir el conocimiento y las habilidades de manera precisa. Necesitamos fuerza para dirigirnos hacia allí, y mucha convicción. La tarea de educar en habilidades, en conocimiento y en valores es increíble, es genial. Más allá de los cambios que proponga un sistema educativo que puede desorientarse con facilidad, sostengamos la esencia de la tarea, aprender y enseñar, y volver a hacerlo una y otra vez, todas las veces que sea necesario.

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4 comentarios

  1. Graciela

    Honestamente andrea yo no puedo creer lo que estan haciendo con las escuelas, me frustra muchisimo que cueste aceptar que el proceso de educar, conlleva también exigir, corregir y avisar cuando no alcanza. Una nota insuficiente no es un castigo, sino sintoma de hay que estudiar mas. Cada día se hace mas complicado lograr que los chicos aprendan, porque el mensaje que reciben es que sepan o no, aprobaran y lograran certificados igual.

    23 septiembre 2014 en 6:28 PM

    • Andrea

      Coincido plenamente. Los chicos no son una calificación, ni en números ni en letras. Pero sin dudas necesitan una referencia que les indique cuánto han avanzado realmente.
      Más que en ningún otro momento tenemos que lograr que los chicos aprendan. No sólo lo necesitan, sino que es parte del patrimonio capaz de mejorar sus vidas. Es vital que nos concentremos en esto.
      Saludos Graciela, gracias por escribir

      23 septiembre 2014 en 8:05 PM

  2. Martin V

    Hola, pienso igual y este año se agregó la elaboración de un informe por cada alumno desaprobado, es una nueva manera de presionar para que aprueben, siempre aposté a la escuela publica pero nos desgasta mucho y los chicos pierden muchas oportunidades. Espero que todo esto cambie pronto.
    Un placer leer, saludo

    26 septiembre 2014 en 7:25 PM

    • Andrea

      Hola Martin, es cierto, en muchas escuelas piden informe, por lo que muchos para evitar la sobrecarga terminan aprobando a los chicos. (¿Qué tal si pidieran informe por los que sí aprueban?) Yo creo que evitar hacerlos y aprobarlos un error, es más trabajo pero sigue siendo parte de lo que pretendemos no perder, a los chicos tenemos que enseñarles para que aprendan y por ende aprueben.
      Apostar a la escuela pública es la única salida para avanzar, en alguna que otra se trabaja maravillosamente, pero la gran mayoría se han puesto muy complicadas.
      Nada de perder la convicción, cierto que desgasta, pero finalmente es mucho lo que hay para hacer en el día que ayude a mejorar.
      Mis saludos y gracias! Me alegro que disfutes la lectura.

      26 septiembre 2014 en 10:19 PM

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