…en la escuela necesitamos integrar los valores…

Los conflictos en el sistema educativo

Cada principio de año salen a relucir todas las cuestiones pendientes, las que son propias del sistema educativo no son la excepción. Más aún, son tan antiguas las falencias del sistema, que inevitablemente cada año se pierde tiempo en intentar “resolver” las mismas cuestiones, salario e infraestructura son los ejes principales. Nunca se resuelven, sino que se acuerdan con más o menos conformidad de parte de unos y otros. Sabemos muy bien lo lejos que estamos de un sistema educativo ideal, o siquiera realmente mejorado.

Se tiñe cada año del mismo color debido a la informidad de una sociedad que parece no estar muy segura de lo que busca, muchísimo menos de lo que encuentra a medida que los acontecimientos se suceden; puesto que aún funciona sin medir demasiado objetivos, causas y consecuencias. Un día los reclamos, al otro las medidas adicionales a los reclamos, como los paros; y al otro los acuerdos sin más. Un tiempito más y parece que aquí no paso nada. Un año, otro, y otro, pero seguimos sin comenzar a resolver de verdad. La culpa será de que siguen siendo más fuertes los intereses parciales que la conciencia de la necesidad del bien común, de un plan de verdad, un proyecto a mediano y largo plazo que exige cambios de calidad ahora, hoy mismo. Tomará muchos años sin dudas, pasará mucho tiempo hasta que se concreten los primeros logros, pero valdrá la pena, es un proyecto ambicioso pero necesario. Cuando suceda será sin perder ni ganar ninguna de las partes, todos ganamos… o todos perdemos, esa es la conciencia del bien común. No es una utopía, es un camino que no conocemos, pero que deberíamos aprender a transitar.

Sin dudas hoy podemos coincidir en que nadie defiende la educación perjudicándola, que nadie está gestionando mejoras si no mejora. Sigue siendo la educación lo más vulnerable, puesto que en medio de una lista de reclamos y devoluciones completamente válidas, se terminan perjudicando siempre los chicos.

Por las dudas, los valores que convocaron este blog surgieron como una necesidad evidente y apremiante de trasladar a la escuela. Los mismos una y otra vez han puesto en evidencia los mismos reclamos, por lo tanto, no se trata de estar en contra de los mismos, sino de cambiar las formas para ambas partes.

Será que siempre la vía de reclamo incluye perjudicar al otro? Y en educación…ni más ni menos…no se nos ocurre otra cosa? De parte del estado igual, quienes nos representan, quienes gestionan para todos y cada uno de nosotros el sustento, el crecimiento, la paz, el mínimo orden para que esto funcione…Cuántas veces se tropieza con la misma piedra?

Indefectiblemente para que la educación mejore hay que invertir, hay que cambiar en serio, hay que crecer. Es completamente cierto que los sueldos docentes son una calamidad, adicionado un sistema que no funciona, y nos deja sin cobrar muchas veces durante meses y meses, nadie puede dar educación de calidad corriendo todo el día con 12 o 15 cursos además del trabajo extra para el que necesitaríamos un día que dure mucho más que 24 hs. Ni hablar de la infraestructura, porque mejor ni hablar, es vergonzoso, sino roza lo inhumano muchas veces. Pero seamos realistas que este no es un tema nuevo. No nacimos ayer, vamos..! Pero en algún momento hay que ocuparse EN SERIO, DE VERDAD. Sino nos exponemos a lo mismo cada inicio de clases, y cada ciclo lectivo entero.

La educación en su sentido más amplio y profundo y la justicia, no pueden fallar, son dos pilares fundamentales en cualquier lugar del mundo. Basta un segundo para ver cuales son nuestros dos grandes flagelos. Somos muchos docentes los que tímidamente sentimos vergüenza por ambas partes desde hace muchos años. No nos sentimos representados ni por los sindicatos, ni por los gobiernos. No es el modo de dirigir un sistema educativo, no puede ser siempre la educación lo más vulnerable que tiene un país que aspira a crecer, sobre todo humanamente. Más allá de las horas de estudio, la calidad del sistema necesita revisar muchas cosas. La escuela necesita evolucionar, pero no lo hará sin una sociedad y una dirigencia que la acompañe. A las buenas intenciones hay que darles forma y vida cuanto antes.

Los reclamos sindicales (permítanme insistir: válidos todos) necesitan también una vía distinta, si el reclamo es justo no hay necesidad de perjudicar a quienes más queremos defender. No hay dudas de que los chicos tienen que estar en la escuela, todos estamos equivocados cuando creemos que los cambios y mejoras se gestionan así. No podemos abandonar a los chicos, y el estado no puede abandonar un sistema de educación que necesita tantísimo más que un presupuesto mucho más digno. Hay que pulir todas las cosas, los salarios docentes, la preparación de los mismos, la infraestructura escolar, y la responsabilidad de la calidad del trabajo de la comunidad educativa entera. En la forma en que se presentan todos estos aspectos, el trabajo docente tiene un alcance excesivamente limitado.

Realmente deseaba que el primer encuentro aquí del ciclo, hubiese sido otro, pero dada la prolongación de un conflicto que se ve extraño de todos lados, deseaba compartir este punto de vista. Agradezco también los comentarios que han dejado al respecto, entiendo bien cada disgusto, y de alguna manera lo comparto, sólo preferí no publicarlos para no iniciar un debate y discusión, no es el ánimo del blog importunar ni ofender a nadie, sino tomar las reflexiones como tales y obrar cada quien según su conciencia.

Dios mediante encontremos pronto una solución para beneficiar verdaderamente a todas las partes que alcanza este conflicto. Pero más que nada, nos despierte la realidad de que las que se escuchan, no son todas voces, de un lado y del otro hay tanto, tanto para cambiar que no hay tiempo que perder. Bajo todo el ruido de los reclamos y discusiones hay un silencio que espera el tiempo de aula, las horas de educación, el ejemplo de los valores a los que aspiramos, la paz  y la conciliación inteligente que necesitan ver los chicos de parte de sus adultos responsables, los representantes de los docentes por un lado, y un estado que debe ocuparse de representarlos a ellos y a sus docentes también. No debería ser una guerra entre ambos que desautoriza e ilegitima a las dos partes, sino la unidad en el bien del fin que se persigue, sino es así, es porque estamos faltando a la verdad.

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