…en la escuela necesitamos integrar los valores…

La escuela secundaria y la política

La escuela secundaria, la política y votar a los 16…

De un tiempo a esta parte la insistencia de participar a los alumnos en temas de política se ha vuelto una obstinación. Siempre de acuerdo con que los chicos aprendan, sigue siendo imprescindible cuanto pueda enseñarse sobre la historia, sobre la economía, sobre los gobiernos, sobre la política, la democracia y todo cuanto como ciudadanos necesitan aprender. Pero deja de focalizarse tal necesidad en beneficio de los alumnos para traslucirse un embate un poco extraño, donde la formación que llega al respecto en algunas escuelas se parece más al adoctrinamiento que a un proceso de enseñanza y aprendizaje de los distintos momentos sociales y políticos que históricamente nos caracterizan.

Aquí la intención de involucrar a los chicos como futuros responsables y hacedores, se transforma en la utilización mezquina de los jóvenes que siempre quedan relegados para después, pero sirven sin dudas estando a la mano de las desconsideraciones de los mayores de turno. No encuentro, por más que lo busque, un asidero coherente entre tanta dicotomía.

Preguntando a los más interesados, a los alumnos, en el intercambio diario y hablando abiertamente del tema realmente dicen no entender demasiado lo que está pasando. No se sienten capaces, por ejemplo, de acudir a una votación a los 16 años con la responsabilidad de conocer la realidad política, y  el compromiso necesario para elegir a sus propios gobernantes. Creen que la gente un poco mayor, al menos con la experiencia obtenida y la información necesaria está mucho más capacitada que ellos para votar. Una de mis alumnas lo sintetizó sin querer de la forma más dolorosa pero clara “Si no sabemos nada, y todavía no sabemos qué queremos para nosotros, mucho menos somos capaces de elegir a nuestros gobernantes. No entendemos por qué todos se pelean entre sí, y mienten tanto también. No somos tontos, pero no estamos preparados todavía…”

¿Cuántos llamados de atención nos harán falta a nosotros…? Dejaría sólo un gigantesco espacio en blanco para tentar un millón de respuestas…

Desde donde lo veo la escuela es el lugar donde la única bandera debe ser la del país que caminamos, la del país que queremos construir con habilidad, con capacidad, con valores, con responsabilidad. Y utilizar a los jóvenes no sólo no es responsable, sino que es mezquino, ruin y apócrifo, porque teniendo un millón de necesidades que no notan quienes debieran, ponerles una manito en el hombro para llevarlos a votar es ruin.

Si alguien en funciones está muy preocupado por los jóvenes y sus derechos…¡¡Que bien..!! Pues que asista de una vez a los jóvenes y a los niños haciendo valer cada uno de sus relegados derechos. Mientras tanto…mientras tanto hay tantas cosas para hacer…

Y de paso, la escuela también necesita, mucho…entre otras cosas, más tiempo para aprender en paz, más útiles, mas seguridad y comodidad de infraestructura…más alimento, y menos jóvenes que dejan la escuela porque tienen que salir a trabajar porque en casa no alcanza (bueno “trabajar” de lo que sea…).

Con esto quiero decir que me parece que seguimos esquivando las necesidades reales de los chicos, sin dudarlo un segundo, siguen pidiendo lo que necesitan y deben colmar primero para alcanzar el nivel de madurez necesaria.

Votar es una responsabilidad y una obligación respaldada por un derecho legítimo. La libertad de elegir es un valor y un derecho fundamental, pero ambos son indefectiblemente fruto del conocimiento y de la verdad. La libertad de la que son soberanos como ciudadanos ni remotamente comienza y termina en el voto. Sino en el ejercicio de los derechos fundamentales, como la libertad de expresión, el derecho a conocer la verdad, el derecho a la educación, al trabajo, a la salud, a la vivienda, al alimento…

Sigo sin ver que todos estos estén vigentes para ellos, los chicos ven lo mismo. Seguramente la distribución geográfica y en rasgos económicos los hará pensar de una forma u otra, puede ser, pero al menos desde aquí se ve una gran mayoría…

La escuela es un tiempo de ofrecer conocimientos de manera más altruista, en un eje de libertad que evite las confrontaciones y las divisiones, para que los chicos puedan aprender a ver con claridad. La verdad no es parcial ni presenta matices diferentes, no la tienen unos ni otros, abstraer el conocimiento y las habilidades de un entorno tan confrontativo es fundamental para aprender. Puesto que hemos alcanzado un nivel de intolerancia, engaños y desvíos que necesitan un retorno inaplazable. La educación no puede torcerse porque es la única capaz de revertir cuanto ha de necesitar un cambio. Como siempre los niños y los jovencitos son el mayor bien a proteger, y desafortunadamente los más fáciles de utilizar para servir intereses egoístas.

No es un tema menor replantear los caminos por los que los haremos transitar, necesitamos una mirada muy seria al respecto, y salvaguardar sobre todas las cosas, a una edad que tanto lo necesitan, sus necesidades reales, sus intereses y su tiempo de alcanzar la madurez en un entorno con menos presiones entre tantas falencias y más paz.

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