…en la escuela necesitamos integrar los valores…

Para incluirte mejor…

Para incluirte mejor…

Es tanto cuanto escuchamos y decimos sobre la educación inclusiva que un paso atrás y con un poco más de perspectiva, reconocemos tantas interpretaciones como veces escuchamos la palabra inclusión. Por aquí también hemos ocupado un buen rato en reflexionar sobre las diferentes dimensiones en las que se concibe, y también en su real significado desde el origen de su concepción.

La educación inclusiva ha puesto en palabras concretas, un aspecto indispensable de la educación: la absoluta legitimidad del derecho a educarse de cada quien, según sus capacidades y necesidades, en un contexto cultural propio. Pero más que nada, como parte indiscutible de la dignidad humana que cada pequeño sostiene para sí, y que como verdadera responsabilidad habremos de revelar en la integración verdadera.

Una sola manera existe de incluir, y es reconociendo la propia individualidad y otorgando desde la calidad, las herramientas necesarias a cada niño y jovencito para desplegar al máximo sus cualidades y habilidades. Sin embargo, no basta el reconocimiento de la existencia de por sí y las capacidades individuales, sino la vocación verdadera de ayudarlos a encontrar más. Sin dudas, es un proceso de intercambio permanente, casi un desafío a las propias capacidades de quien educa…”¿Cómo podré ayudarte a alcanzar todo el conocimiento posible?”

Es entonces que reconocemos que necesitamos más que los conocimientos, más que la aprehensión de las propias normas y currículas, necesitamos flexibilidad para encontrar las formas conforme cambian los tiempos, las necesidades, las caritas, y el contexto en todas sus dimensiones. Así, hay pequeños valores que necesitamos retomar y que se traducen naturalmente en hechos. Es entonces que todo cuanto hacemos cada día, proviene del fruto de cuanto podríamos decirles desde la auténtica vocación de enseñar…

“Para incluirte mejor tomaré como punto de partida la verdad, y reconociendo juntos la realidad, encontraremos la manera de alcanzar no sólo lo que debes aprender, sino todo lo que necesites saber para lograrlo.

Para incluirte mejor tomaré el tiempo necesario para conocerte, y te invitaré a conocerme como un acto de respeto y reconocimiento mutuos, solo así valoraremos el significado un espacio tan único, como el tiempo de aprender.

Para incluirte mejor no te aburriré dejándote fuera de la comprensión de los contenidos, pero no me evitarás con tu indiferencia, deberás comprender esto muy bien. Quiero tus ojos y tus oídos puestos en mí cada vez que sea necesario. Te necesito atento, despierto, ávido de desafiarme con preguntas y listo para exponer tus habilidades.

Para incluirte mejor, podrás sentirte seguro, puesto que voy decirte “no” las veces que sea necesario, y te daré explicaciones al respecto sólo si es oportuno. Sé que hay cosas que aún no puedes comprender, pero estaré ahí para que encuentres cada uno de los límites. El resto llegará a su tiempo y será fruto de tu propia comprensión.

Para incluirte mejor te enseñaré a estudiar dándote suficientes trabajos y tareas, con práctica aprenderás a valorar tu tiempo, a disfrutarlo y a organizarte.

Para incluirte mejor, te desaprobaré todas las veces que sea necesario. No eres una calificación, pero ésta reflejará tus avances, será una herramienta valiosa para ambos. Prometo no mentirte, te diré cuando estás listo y cuánto es suficiente, porque sé de cuanto eres capaz.

Para incluirte mejor, te incentivaré cuanto sea necesario, aplaudiré tus logros, en definitiva los disfruto como si fueran míos, un día reconoceremos que ambos lo hicimos juntos, atesoraremos eso, ya lo verás…

Para incluirte mejor intentaré ver a través de tus errores también los míos, así no quedarán dudas de que ambos podemos mejorar, tu aprenderás mejor, yo aprenderé a mejorar mi forma de enseñar.

Para incluirte mejor, más que nada voy enseñarte a pensar y a razonar, también utilizaré todas las herramientas tecnológicas de que disponga, pero doy por sentado de que sin lo primero, lo segundo será perder el tiempo.

Para incluirte mejor, aprenderemos a ver desde distintos ángulos, pondremos en perspectiva una y otra vez todo el conocimiento que pase por nuestras manos, y tomaremos de él sólo para seguir construyendo, te necesito activo, te necesito ahí, te prefiero inquieto que absorto en un mundo que entretiene, manteniendo tus capacidades, tus gustos, y tus sueños demasiado tiempo al margen.

Para incluirte mejor sé hacer parte de mí tus carencias, te las devolveré satisfechas lo mejor que pueda, esperando que hagas igual con todos los que pasan por tu lado. Te lo recordaré una y otra vez, aprenderás mejor que todo, que cuanto pueda ofrecerte en conocimientos, es apenas nada para interactuar en el mundo, porque el valor más grande deberá aportarlo la forma en la que, Dios mediante, temples tu alma.

Conozco bastante tu risa, reconozco las dudas de tus silencios, para incluirte mejor prefiero encontrar en tus ávidos ojos pequeños, tus ganas de volar alto. No voy a pedirte que olvides tus sueños, ni tu origen, prefiero darte más para que vuelvas a ellos enriquecido, y aportes lo tuyo con seguridad, con alegría, con empeño, todas las veces que lo desees.

Para incluirte mejor, sentirás indudablemente cuánto podrás contar conmigo, mas estamos juntos todos los días y entiendo tu forma de cuestionarlo todo. A conciencia, tampoco has heredado un mundo resuelto, pero deberás estar listo para él, porque no quiero saber lo que el mundo puede hacer de ti, sino cuanto tú eres capaz de cambiar el mundo.”

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