…en la escuela necesitamos integrar los valores…

UN ESPACIO PARA LOS VALORES

Nuestra libertad de acción

“ Todo lo que hacemos tiene una consecuencia…ajsd5477

nos  alcanza ahora o nos alcanza después”

Considerando la libertad, como es, uno de los bienes más preciados, uno de los valores más imprescindibles y deseados, tiene la característica de devolvernos antes o después los resultados de ser y hacer de determinada manera.

Eso es la libertad de por sí, posibilidad de optar, actuar y pensar conforme a nuestra libre elección, sin olvidar que  todas y cada una de las cosas que hacemos tienen  una consecuencia.

Tomar conciencia de que cada acto conlleva una serie de efectos, es algo que no hacemos muy a menudo, particularmente cuando la realidad parece decirnos que no es así siempre.

Una gran parte de crecer, madurar y sabernos responsables es comprender que todos nuestros actos, los buenos y los malos (y toda la gama intermedia) tienen su respectiva consecuencia, a veces nos alcanzan a nosotros solos, otras veces, casi todas, afectan a alguien más.

Ser responsables por los demás y por uno mismo no es algo bien aprendido, generalmente solemos echarle la culpa a otro cuando los acontecimientos que se nos devuelven nos disgustan, que plantearnos seriamente qué es lo hicimos o dejamos de hacer para encontrarnos con tales o cuales consecuencias.

Los resultados nos alcanzan aunque: “no lo sabía”, “no fue mi intención”, “no lo pensé bien” o simplemente corramos para el otro lado.

A la hora de ejercer la libertad, es necesario anticiparse y ponderar, ya que muchas de las opciones que se nos ofrecen nos limitan a corto o largo plazo. Elegir ser esclavo de una opción no creo que sea ser libre, antes mejor se parece a una elección mal hecha y alejada de un amplio panorama de posibilidades. Me refiero a esas actitudes y formas de ser, presentadas como tan de moda y naturales, que masifican no sólo a la gente en general, sino la capacidad misma de pensar, ponderar y juzgar. Representando realmente la pérdida de la libertad, pero con la trampa de presentarse como la mejor manera de vivirla.

Una elección que esclaviza, por ejemplo, es la que coarta otras capacidades, la que en algún sentido implica una pérdida que  limita la posibilidad de acción y pensamiento, con su consecuente cambio o crecimiento.

Como la libertad es tanto de hacer, como de no hacer, todo lo que dejamos de realizar, y de lo que sabemos obtendremos un bien, también se paga caro, puesto que nos mantiene alejados de eso que queremos para nosotros.

Tenemos que descubrir y reconocer que elecciones sí son buenas para nosotros y realizarlas, así todo lo que hacemos tiene una consecuencia, juega completamente a nuestro favor, y la libertad de la que gozamos y dependemos representa verdaderamente la única posibilidad de cambio y crecimiento.

Creo que todo, incluso lo que parece difícil o inalcanzable tiene una forma correcta de realizarse. Por eso la necesidad de conocer, de saber y ponderar a la hora de elegir, teniendo en cuenta que cada elección que hacemos debe validar y garantizar a futuro el uso de la misma libertad.

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La libertad

Uno de los bienes más preciados que poseemos es la libertad. Sobre ella se sustentan y desarrollan una gran cantidad de valores. El hombre como libre artífice de su destino es capaz de realizarse y conocerse en el sentido más profundo, o perecer simbólicamente hablando, siendo siervo de la misma libertad.

Paradoja que trasciende en la simple explicación de que para muchos, la libertad no es una cualidad inherente al ser humano, sino una forma de ser. Y no se ES libre hasta tanto no se deja de ser esclavo de la propia libertad, en tanto que abusamos de ella, haciendo peligrar su mismísima esencia.

Se pueden diferenciar las dos concepciones, puesto que ejercer la libertad “para algo” que implica una causa, se distingue sustancialmente de hacer “porque somos libres” dando acción a nuestros antojos como consecuencia irrevocable de una libertad mal entendida, como un fin en sí mismo y no como un medio. Es decir, la libertad es piedra fundamental e inalienable para hacer, vivir, pensar, crecer, etc. En contraposición de hacer porque somos libres. La primera busca colmar y trascender, persigue una finalidad subyacente. La segunda está vacía de sentido y contenido, intentando ser una finalidad en sí misma.

Bien comprendida la libertad implica opción, elección, y la capacidad de elección, es producto de la capacidad de analizar a la luz del razonamiento, la mayor cantidad de opciones que se puedan conocer o imaginar, preferir una sobre todas y actuar consecuentemente con ella.

Para ser capaces de elegir necesitamos conocer. La libertad de elegir encuentra la mejor respuesta sólo cuando somos capaces de conocer verdaderamente la mayor cantidad de opciones posibles. Cuando comprendimos esto podemos ver que la verdadera libertad, sólo se alcanza cuando se construye sobre una base de moralidad, cuando este valor tan preciado y buscado se toma del resto de los valores, sin ambigüedades.

Nunca debemos olvidar  que con la posibilidad de elegir no viene la capacidad de elegir. Tenemos que saber que para elegir con responsabilidad, para subirnos a esa libertad que tanto queremos, hemos de comprender no sólo cuáles son las opciones sino cuáles son las consecuencias de ser y hacer de determinada manera.

El hombre es libre cuando sabe, y cuando haciendo uso de sus facultades elige lo que hace y lo que no, comprendiendo tácitamente lo bueno y lo malo, o correcto e incorrecto de su elección. Cuando entiende que las mismas elecciones se perpetúan y proyectan en sí mismo, descubriendo su íntima esencia y elevándolo a su máxima expresión.


Cómo enseñar valores, crear un espacio para los valores

Convocar un espacio particular para trabajar distintos valores implica aunque sea una breve definición de cada uno de ellos, y un contexto dentro del cual darles vida. Casi inevitablemente cada valor señalado invita irresistiblemente a materializarse en nuestras acciones y conducta. Por lo que darles un tiempo específico a algunos de ellos, subraya claramente la necesidad de su presencia.

Nuestros alumnos tienen mucha información y poco y nada de formación, y en plena era de la comunicación nos comunicamos bastante poco con ellos, aunque les hablemos mucho. Dedicar a conciencia 15’ de algunas de nuestras clases traería enormes beneficios.

Pienso que necesitan un tiempo especial  para darles oportunidad de saborearlos , de dimensionar los alcances de cada uno, de calcular sus consecuencias y vincularlos a sus vivencias cotidianas. Para que encuentren tiempo de ponderar y juzgar su existencia tanto en su vidas como individuos, como en la familia, en la escuela y la sociedad.

Así como se analiza un teorema de matemática para comprender sus raíces , razones, alcances y aplicaciones, se pueden tratar temas tan fundamentales como son los valores humanos.

En este apartado se encuentran por separado distintos valores, considerando los más relevantes y generales para intentar definirlos y colocarlos en el contexto diario. Trabajarlos con los alumnos en el aula implica revisar en conjunto su definición más, como dijimos antes, ponderarlos, juzgarlos, analizarlos. Y porqué no, reforzarlos con alguna pequeña lámina en algún lugar del salón en la que lentamente se vayan delineando y pautando normas de convivencia y actitudes personales a desarrollar.

Hay tanto material sobre los valores humanos, desde definiciones hasta cuentos, historias, películas, sobra material que invite a vivirlos realmente.

Considero esencial antes de incursionar en estos aspectos plantearnos a nosotros mismos si:

  • ¿Valoramos realmente a nuestros alumnos?
  • ¿Les decimos lo valiosos que son?
  • ¿Los incentivamos a medida que van realizando pequeños avances?

Sabemos por experiencia cuanto se logra a través del incentivo, la contención y el reconocimiento (¡ y la paciencia que hay que tener a veces!), ellos realmente nos necesitan, de todas las maneras que seamos capaces de brindarnos.


La disciplina y el orden como bases fundamentales

Desarrollar en forma apropiada algunas actividades implica equilibrar bases sólidas. Acordar y resguardar un ambiente propicio es, sin dudas, nuestra primera tarea, es la única forma de hacer llegar todo eso que queremos dar y que tienen que aprender nuestros alumnos.

CAQVKLIX Así protegemos nuestro mensaje, que dista de ser solo palabras para convertirse en un conjunto de gestos y actitudes transmitidas. Cautivar la atención de una clase deja de manifiesto todo ese interés y concentra la actividad cognitiva, no importa cual sea el tema, ni la materia, es inherente al ser humano la necesidad de aprehensión del conocimiento. Es crear clima donde dar a probar permitiendo que los chicos saboreen el aprendizaje, y logren tomar conciencia del valor que tiene aprender y acceder al conocimiento.

No dejo de ser realista y por ponerlo un poco en broma, a veces parece que fuera necesario hacer magia, lograr una clase ordenada no es fácil, demanda una cantidad de energía increíble. Y siendo tantos en una escuela, seguimos estando un poco de paso cada uno de nosotros, lo que crea cierta acefalía de conducta.

Demasiado seguido fallan dos temas fundamentales que necesitan atención especial: la disciplina y el orden. Existe una clara necesidad de aclarar y reforzar límites de antemano y dejar ver sin lugar a dudas cuáles son las consecuencias de determinados actos y actitudes y cumplirlas.

balanza de la justiciaSabemos que en el reglamento muchas clases de comportamiento tienen una sanción que casi nunca se aplica. Seguramente escuchamos muchas veces decir a los alumnos: “si total no pasa nada” y suelen tener razón.

Si ellos necesitan creer en nosotros, debemos cumplir con lo que está estipulado de antemano, de lo contrario perdemos no solo autoridad y credibilidad sino la oportunidad de ayudarlos a cambiar y mejorar.

Llamarlos a la reflexión en lugar de sancionarlos es muy bueno cuando logran concientizar porqué alguna actitud es incorrecta; pero cuando no lo logran, cuando no entienden y repiten lo mismo una y otra vez, la conclusión que sacan de ir contra las reglas es “total no pasa nada, entonces, no importa mucho”.

Así molestar, insultar, golpear, romper e incluso robar, no tienen reales consecuencias para quien las provoca. Cuestión que le dificulta enormemente la posibilidad de cambiar.

No se trata de no necesitar la disculpa o el perdón, ambas son liberadores para cualquiera y pueden ser el punto de partida de un cambio profundo y verdadero cuando es honesto.

El tema es no negociar la disculpa, que no tenga sin querer la finalidad de reforzar malos hábitos por ser solamente el intento de evitar una sanción.

Así a la hora de lograr una convivencia que propicie una relación sana entre pares, docentes y demás personal dentro del ámbito escolar, es necesario  integrar un reglamento  vivo, hay que darle vigencia y validez y asumir la responsabilidad de cumplirlo y hacerlo cumplir. Y así como es dentro de la escuela hoy para un adolescente serán las normas de convivencia sociales en la vida adulta.

La palabra disciplina puntualmente nos da una definición como ésta: doctrina, especialmente de la moral // observancia de las leyes y ordenamientos de una profesión o institución.

Y de la palabra moral obtenemos esta otra definición: relativo a la ciencia del bien // no apreciable por los sentidos, sino por el entendimiento // ciencia que trata del bien o de la malicia de las acciones humanas // conjunto de facultades del espíritu.

Particularmente me parecen dos definiciones maravillosas, sobre todo la segunda, porque implica un profundo contenido de base, no atendiendo solamente a la norma, a la regla vacía, sino que integrando un conjunto de aspectos que tienden a definir una línea moral. En la misma se convoca al entendimiento, a la racionalidad, a la diferencia entre lo que es bueno y lo que no lo es. Invitando a la natural percepción de la cualidad de nuestras acciones, a través de las más elevadas facultades propias del ser humano.

La disciplina y el orden nos señalan todos los aspectos que deben hacer de la escuela un lugar seguro y armónico donde puedan desarrollar los alumnos sus mejores capacidades y habilidades. No  tiene como objetivo beneficiar a los profesores o maestros, sino crear un ambiente propicio para el crecimiento de los alumnos, eso es lo que necesitan comprender nuestros chicos.

No deleguemos sin querer la autoridad en los alumnos, otorgando tiempo de clases escasamente aprovechado. Es inevitable que prueben hasta dónde se les permite, no deja de ser parte de su propio aprendizaje, y desgraciadamente no solemos contar con el apoyo necesario del hogar (tema aparte, que me deja sin palabras). Es agotadora tarea extra, pero cada profe encuentra cuál es su mejor herramienta, su llave maestra.

manos juntas 2Para asegurar la aprehensión del conocimiento, de los valores que se promueven, de practicar una convivencia sana y respetuosa que se proyecte en la vida adulta, tenemos que trabajar perseverantemente en la forma en la que convivimos en el aula y la escuela en general. Sin ningún temor de ser completamente firmes e intransigentes en todo aquello que sabemos a conciencia malogra la convivencia. Además de promover e incentivar las buenas actitudes, enseñar a reconocer y disfrutar los buenos momentos y las horas positivamente invertidas. Sin dudas que es trabajo para nosotros de minuto a minuto, pero es absolutamente necesario pautar y sostener una metodología de trabajo que muestre conveniencia, claridad, firmeza.