…en la escuela necesitamos integrar los valores…

problemática y propuesta

La clara necesidad de establecer un ambiente y un vínculo sanos entre alumnos y profesores y alumnos entre sí, nos invita a replantear algún tema de aula bastante perdido. Acaso recordando las cuestiones más elementales acerca de los valores y la convivencia logremos allanar un camino que a veces se torna intransitable.

Demás está decir que la situación que vivimos en la escuela y conocemos todos, afectados en distinta manera y medida nos descoloca y desorienta con mayor ímpetu cada vez, poniendo al descubierto  nuestras más humanas debilidades y necesidades, pero con la virtud de mostrarnos todo lo que aún podemos y debemos dar.

Los tiempos cambian, a veces para bien, a veces para mal y es evidente que los contenidos que estamos brindando no sacian lo que nuestros alumnos piden claramente: contención, y alguna dirección que les indique cómo mejorarse a sí mismos. La intención no está dirigida a solucionar el problema de raíz, porque conocemos la magnitud real de la problemática en la escuela que es consecuencia de una diversidad de cuestiones que acusan al hogar, a la sociedad, a la calle, la economía, la escuela misma, etc.

El principal objetivo de esta propuesta es ayudar a nuestros alumnos dándoles herramientas para mejorar. Se trata de enseñarles cuestiones que si bien se suponen aprendidas tenemos claro que no lo están. Enseñarles de nosotros y de ellos mismos, de los valores elementales, de actitudes, de capacidades, de habilidades. Lo que les hace bien, lo que los hace mejores, y porqué no, lo que los hace buenos, buenos a ellos, buenos en algo.

Sabemos que nadie puede dar lo que no tiene, y asumimos muchas veces que en sus hogares no hay aquello que tanto necesitan, y por poner claros los límites a nuestras responsabilidades parece que tampoco en la escuela se les puede proveer de algunas cuestiones que si bien son sencillas, producen cuando faltan ese enorme vacío individual y social.

No podemos resolver todos los problemas, pero si acaso habláramos con franqueza y claridad a nuestros alumnos les daríamos la posibilidad de escuchar eso que quizás nunca escuchen en sus vidas. Si nosotros estamos formando a nuestros alumnos, estamos admitiendo que son capaces de adquirir esa formación (o esa forma) que les demos. Se trata de tallar un poco más fino, no llenarlos de información, sino darles forma, con todo lo que la palabra implica.

Así la problemática más seria: crisis de valores, se transforma en propuesta: enseñemos valores, volvamos a señalar claramente  valores.

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