…en la escuela necesitamos integrar los valores…

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Los padres y la escuela

Hay caminos que necesitan para encontrar soluciones, un trabajo conjunto, de un lado y de otro olvidamos que familia y escuela deben integrarse para cumplir su finalidad. Los papás se han alejado en gran medida, hay mucho en medio, desconfianza, falta de comunicación, falta de medios y tiempo, poca participación y esa falta de certidumbre que los lleva a cuestionarlo todo, dejando a los chicos sin un mensaje claro, en medio de ambigüedades que no terminan de cerrar conceptos con firmeza y precisión.

Tiempo atrás la relación entre padres y maestros o profesores no era la misma, claramente el tiempo ha cambiado mucho las cosas…de hecho cambiaron todas las relaciones, los padres y los hijos, la familia en general, mucho diametralmente opuesto nos mostró su nuevo perfil, deslizando sutilmente cosas que hubiéramos deseado y cosas que no.

Exactamente lo mismo ha sucedido dentro de la escuela donde las relaciones también han cambiado mucho entre alumnos y sus pares, entre alumnos y docentes, entre docentes y sus pares, análogamente entre las autoridades y cada uno de los integrantes de la comunidad escolar.

Así sin más, creo que es mucho lo que estamos perdiendo en función de los chicos, sin querer caemos una y otra vez en el juego de la crítica mutua y perdemos la esencia del objetivo que llevamos como emblema: educar, proteger, enseñar, preparar, alentar, abrazar, corregir y aplaudir cada uno desde su rol a hijos o alumnos. Padres o profesores juntos del mismo lado. Ninguno puede sin el otro.

Del lado de la profe, son pocas las palabras que tocan la satisfacción que es ver crecer a los chicos, y el empeño y el amor que somos capaces de poner en ello. Ninguna duda que cometemos errores, ninguna duda de que no somos perfectos. Cada uno lleva su vocación (si acaso la ha encontrado) como puede, lo que por cierto no resta ningún mérito. Desde este lado tenemos que ocuparnos de corregir mucho y aprender mucho, sin dudas, los tiempos corren más rápido que nuestros pasos.

Igual de importante es transmitir lo mejor posible, eso que se escucha de los alumnos y que sólo puede provenir de sus padres, es increíble que más allá de las cosas que puedan sobrarles o faltarles, el mayor reclamo que hacen es tiempo. Los chicos necesitan la mirada y la compañía de sus padres, de ambos, juntos o separados, necesitan saber que sus miradas están posadas en ellos, sienten cuando es así, encuentran mejor sus límites, desarrollan mejor sus capacidades, hacen lo imposible por ver sonreír y dar satisfacciones a sus papás… cuando se sienten amados. El amor se demuestra, el amor se expresa y es la piedra fundamental sobre la que cualquier pequeñito funda su existencia. Lo extiendo a los pequeñitos, a los menos pequeñitos, a los adolescentes y a los más grandes…

Más allá de los formalismos y la norma, de lo escolástico o pedagógico y de la educación en pro del avance, necesitamos invertir en sanar nuestras relaciones empezando por la familia,  la familia es la escuela, los padres nos conceden la alegría de poder enseñar a sus hijos. Nosotros escuela queremos contar con el hogar, con que cada paso que damos hacia adelante se consolida en casa. No estamos separados, necesitamos uno del otro permanentemente. Lo que se construye en casa no debe destruirse en la escuela y lo que construye en la escuela no debe destruirse en casa.

La tarea de avanzar es conjunta, la de ambas cimentadas en el respeto, el afecto, la cordialidad y la comunicación. Educar nunca será tarea fácil, tanto para los padres como para los docentes, puesto que poner en acciones todo eso que pretendemos para los demás en palabras suele quedar para después, a conciencia… ¿Daremos el ejemplo que pretendemos?

Eduquemos juntos, demos cada paso desde el rol que corresponde a padres y docentes desde la integración, desde la coherencia que conlleva la tarea de cada uno, para que los chicos reciban un mensaje claro, que les asegure desde el amor y el estímulo, capacidad para adquirir lo nuevo.

Seguramente podemos encontrar maneras de tender un puente donde amenizar las diferencias, sobredimensionadas cuando en realidad son muy pocas. Insisto en que hay tanto por hacer, tanto por mejorar, basta tender una mano entre nosotros para poder ofrecer a nuestros pequeñitos un contexto mejor, más cálido en sus formas, más rico y más profundo.

Que las cosas están difíciles no hay duda, todos lo sentimos, a todos nos pesa, sin embargo no tengo dudas de cuán capaces somos de transformarlo…